Vicenza, Italia 24-25 Marzo 2018
Festival de Arte y Psicología “Gli Stati
della Mente “
El laboratorio de flamenco inclusivo
propone una nueva didáctica que fomenta la participación, la diversión y la
armonía entre los participantes, haciendo frente de esta forma a las
dificultades que surgen durante la clase. Los límites toman diferentes formas,
algunos son más visibles, otros menos, pero nos unen con el otro porque son
algo común a todos y que nos hacen más humanos.
Así como el flamenco nace del concepto de
límite como estímulo para la creatividad, este laboratorio nos conduce a los
orígenes de este arte, cuando los gitanos perseguidos y marginados,
bailaban y cantaban sus penas.Por lo tanto el flamenco es un instrumento
universal de resiliencia. Los palos del flamenco expresan todos los diferentes
matices de las emociones , ofreciendo un importante punto de partida para
entrenar nuestra introspección. Es inmediato encontrar en este arte algo personal,
que podemos contar.
Este taller abierto a todos, incluidas
las personas con diversidad funcional, ha demostrado que es posible aprender
ritmos complejos y desconocidos y jugar con nuestras propias dificultades . El
grupo posteriormente encontró un ritmo común, coordinando voces, pasos y golpes
diferentes. Siempre trabajamos en círculo, en parejas, ocupando todo el espacio
para evitar la típica clase frontal, poco flexible y entonces poco apta para un
trabajo de solidaridad y aceptación como el trabajo propuesto. Los
participantes conocieron el flamenco de forma transversal, creando entre ellos
vínculos silenciosos pero profundos, afrontando miedo y timidez con una sonrisa
y el apoyo del grupo.
PRIMER PASO: SER
Fotos de Giovanna Laíso
Es
sábado por la tarde, en el departamento de salud mental un grupo de personas
con historias y vivencias muy variadas se sientan en círculo. Ninguno sabe nada
acerca del otro, ni falta que hace, la diversidad es muy evidente pero no es
necesario etiquetarla. De esta forma, sin ninguna idea preconcebida que
clasifique al otro, ni prejuicios que juzguen sus capacidades, intentamos crear
un espacio libre para compartir arte y creatividad. Arte es incluso esto, dar
forma a algo que forma no tiene.
SEGUNDO PASO: EL RITMO
Desde el primer momento se crea un ambiente de atención y aceptación gracias a ejercicios propedéuticos sobre el compás flamenco, con los que los participantes establecen un primer contacto entre ellos para encontrar un ritmo común. Las pulsaciones conseguidas tocando las palmas nos hacen sentir parte de un mismo ritmo, como si el sonido exterior producido por las manos y el sonido interior de los latidos estuvieran perfectamente sincronizados. De esta manera, sin que nadie se sienta forzado, cada miembro tiene su espacio para crear, cambiando a su manera el ritmo sobre el que se trabajaba, pudiendo interiorizar el compás a través de las variaciones que cada uno aporta.
El ritmo como vínculo e instrumento común marcó la línea de trabajo para seguir avanzando con el “theme development” de la sesión, siguiendo la estructura típica de la danza terapeuta Marian Chance. El ritmo estudiado se volvió a proponer en cada ejercicio, usando sus variaciones como instrumentos de comunicación no verbal entre las personas. Creamos verdaderos remates personales y únicos, cargados de significado para ser entregados a los demás. El trabajo con el lenguaje no verbal es extremadamente importante puesto que como afirmaba Marian Chance, cada uno lleva dentro de sí el deseo humano de comunicarse. Los pacientes más inaccesibles pueden encontrar en esto una forma de expresarse sin exponerse de forma explícita, pudiendo contar de forma inmediata pero sutil un sentir muy íntimo y oculto. Usando el ritmo y la música se cambia el foco de atención desde el mundo interior, oscuro y confuso, a notas que nos conectan con los demás, sintiéndonos todos un poco más libres. La expresión de lo que somos nos hace salir, en el aquí y ahora, de un estado de miedo y dependencia.


TERCER PASO: LA VOZ
A través del uso del ritmo como verbo que llega al otro, se da la posibilidad al grupo de poder experimentar nuevos sonidos utilizando todas las partes del cuerpo como instrumento, integrándolas con la voz, sugiriendo así una visión global y unida del yo. La voz es un reflejo inmediato de las emociones que sentimos y transformándola en jaleo o quejío en el flamenco, tiene un papel fundamental en el control de los estímulos internos. A través del dominio de las emisiones sonoras en un momento determinado del compás y en una situación de fuerte interferencia con otros estímulos , las personas aprenden a distinguir su propia voz de otros estímulos externos, sin confundir la fuente del sonido interno con la fuente de sonido externo. Este mecanismo tiene semejanza con el dominio de las alucinaciones auditivas, pudiendo ayudar a los pacientes a gestionar estímulos internos, cuales voces, emociones e intenciones.
El uso de la voz como jaleo nos permite interactuar con quién baila y toca, facilitando la interacción entre música, baile y palabra. Juntos aprendimos a utilizar la voz en un diálogo musical a través de simples ejercicios, controlando y modulando el jaleo según la situación presentada. Estos ejercicios reflejan la relación bilateral entre la persona y el contexto presente, ayudando a controlar, distinguir, expresar de forma pragmática tanto voces como emociones.
CUARTO PASO: EL GESTO COMO PALABRA
Desde el uso de la voz como sonido, llegamos al uso de la palabra como vehículo simbólico de imágenes y sensaciones. La fuerza de la palabra en el flamenco la encontramos en las letras que con unas escenas y un léxico cotidianos trasmiten imágenes concretas con sencillez e inmediatez, útiles metáforas para entender nuestro sentir. Por ejemplo, trabajamos sobre la letra de Yeyé de Cadiz que dice “ la vida me ha maltratado y en vez de sentirme herido, nace nuevo corazón dentro del corazón mío”. De esta manera se trans-forma la emoción, se sublima en una forma estética su significado que llega a ser más concreto, aceptable y por lo tanto más fácil de controlar.
Desde la palabra iniciamos el movimiento , intentando interpretar el mensaje leído en las letras a través de gestos flamencos. Como escribía Alma Hawkins, otra gran pionera de la danza terapia, el movimiento permite una mayor integración de la persona con la emoción y con el ambiente. El movimiento auténtico de cada uno de nosotros ha sido compartido con el grupo, creando una narrativa común, traducida en una coreografía creada con los pasos de cada miembro del grupo. Llegamos así al objetivo final de la sesión, encontrar algo íntimamente nuestro en el arte del flamenco, pudiéndolo contar con pasos y compartiéndolo creando un baile común.
QUINTO PASO: TOMA DE CONCIENCIA
Para la conclusión es fundamental al final
de cada sesión volver a la dinámica del círculo. En ese momento el grupo comparte lo aprendido a través del
lenguaje verbal y no verbal. Con movimientos y palabras los participantes toman
conciencia de lo importante que es conectar con nosotros mismos en lo cotidiano
y aprenden a hacer convivir lo creativo, que en un momento dado rompe con las
reglas, con las verdades que nos dan seguridad, todo ello sin hacernos perder
nuestro equilibrio. Aprenden de la experiencia creativa que un orden, un
esquema y una regla pueden coexistir con
la libre expresión del yo, incluso en un contexto cotidiano, ya que en este
taller el código y el esquema nunca dejaron a un lado la libre expresión de
nuestro mundo interior, más bien al contrario, ejercen de cauce para el caudal
que es la creatividad.
Matilde Melanotte
Fotos de Giovanna Laíso